

From Rosario with Love...

Antes de que pasaran los minutos recomendados, la traje de la mano, todavía con el pelo revuelto y el alma ansiosa. Abrimos juntas la puerta del baño y allí estaba el veredicto, contundente. Apenas al minuto y medio las líneas rojas se marcaron implacables, estábamos embarazadas. El abrazo fue eterno. Un sinfin de imágenes del futuro desfiló por mi cabeza aunque esa película no incluía ni de casualidad todo lo que vendría después.
Tuvimos la necesidad de salir, de ir a la playa, de caminar y correr, de reír y llorar dejando que el viento despeine la emoción que nos saltaba del cuerpo.